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En mi reciente visita a España muchos conocidos me preguntaron que qué tal se me daba la vida por aquí, y entre croquetas, y cañas y anécdotas mas o menos graciosas, siempre les acababa contando que en muchos aspectos China a mis ojos funciona como una especie de Lasaña Misteriosa: cuando has conseguido entender los intringulis, ingredientes y porqués de una de las capas, mas temprano que tarde aparece una nueva capa de hermética chinitud a desentrañar con sus surrealismos y lógica desconcertante.

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Otra metáfora podría ser una de esas cajas-puzzle (chinas precisamente), con un acertijo dentro de otro cada uno mas complicado que el anterior, como la que aparece en la infame segunda temporada de Twin Peaks y trae de cabeza a la malvada Catherine Martell durante unos cuantos episodios (probablemente esta metáfora, con su punto autoreferencial y cultureta sea mejor que la de la Lasaña Misteriosa, pero teniendo en cuenta cómo acaba el asunto de la caja, casi prefiero usar la que está cubierta de queso y además no me apetece gafar la tercera temporada de Twin Peaks, que ya está al caer, llamadme supersticiosa si queréis)

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Hoy os traigo una ejemplo bastante bueno, con fotos cutres del móvil y todo, para que entendáis exactamente lo que quiero decir con lo de Lasaña&Misterio. Por favor, si conseguís desentrañar esto, si le veis alguna explicación lógica, compartidla conmigo en los comentarios, porque es algo que me está volviendo loca desde hace ya unos meses.

Nosotros vivimos en una calle china completamente normal, con sus bloques de viviendas y sus locales comerciales a pie de calle, sus gatos gordos, sus pomeranias monérrimos, sus inmobiliarias, sus farmacias y su colegio. Ésta es una foto de mi calle, o al menos de la parte normal de mi calle.

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El caso es que hace un par de meses, empezaron a tapiar los locales comerciales de la parte este de la calle con una generosa capa de cemento (este restaurante que veis en la foto está  en la parte oeste, sigue abierto, y menos mal, porque hacen unos wantunes con salsa de cacahuete absolutamente brutales y me iba a llevar un buen disgusto si me abandonasen). Volviendo al muro, de momento, en esto no hay nada raro, probablemente sean locales residenciales sin licencia para uso comercial que están esperando un nuevo arrendador o propietario para futuros usos legalizados.

Lo que sí es sumamente extraño es que a pesar del muro, las tiendas parecen estar abiertas, como veis en estas fotos: luces encendidas, salidas de humo funcionando, luminosos, etc…

Y se me ocurre que QUIZÁS, y siguiendo mi suposición anterior, la medida del muro de hormigón sea algo temporal y responda a algún tipo de reforma o rollo burocrático. Es obvio que los sitios funcionan, y que se puede acceder a ellos de alguna manera (probablemente desde el interior de los edificios) así que una vez cumplidos los requisitos, adiós muro.

PERO

Hoy volví a pasar por delante, después de casi mes y medio y me encuentro con que no solo no están tirando el muro, además lo están ALICATANDO.

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Y alicatada me quede yo. Y así sigo, atrapada en esta capa de lasaña sin poder salir, que diría Kiko Veneno, y acordándome de Kurt Vonnegut y su Slapstick or Lonesome No More, con sus chinos miniaturizados y la rotunda frase de su diminuto embajador al Presidente de los US de A.

“Te lo explicaríamos, pero no lo ibas a entender”

Porque esto, me temo, es lo que pasaría si hago exactamente lo que estáis pensando: preguntarle a un colega o vecino nativo de que va esto del muro, y ahí me deslizaría de lleno hacia la siguiente capa de la Lasaña Misteriosa, hasta llegar al mismísimo centro del País del Centro.

O no, vete tu a saber.

Y así nos van las cosas de momento. Seguiremos informando.

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Hola otra vez, hola queridos muchachos.

Volvemos donde lo dejamos, hacer de vosotros algo aprovechable.

Sin más penosos preambulos:

Lección de hoy, la hua de Shanghai es Shanghaihua o…

Inmersión linguística en arenas movedizas.

El dialecto de Shanghai es una de estas hua o hablas que aquí se hablan y que forman formalmente la lengua de Wu, conocida en China por la mayoría como wu2yu3. Shanghaihua, Suzhouhua, Wenzhouhua y huademás son las ramas de un tronco común que ramificaron para dar a nuestro yunque y martillo el placer de vibrar con estos extraños frutos sonoros sabor tropical.

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Wuyu es una lengua a la que recurren para no entenderse 160 millones de orejas, una población combinada superior a la de todos los guturantes sicofantes de la germanía conocida como alemán.

Una lenguita, una menudencia, una cosita pequeñita a la que algunos expertos laureados han catalogado más alla del mar como dialecto de lo que se conoce como chino chinoso así en general. Aunque los chinos chinosos sean tajantes en su apreciación de la valía de esta nadería a la que han dado el noble continente de yu3, esto es lengua, contrapuesto a hua4, dialecto o parla hableante, de lo que voy a llamar centreste celeste de la popular república china by Mao Zedong.

Centreste de China formado por Jiangsu sur, Zhejiang norte, Anhui en parte, pizca de Fujian y de Jiangxi y la totalidad de la constituida como una de las cuatro ciudades directamente administradas por el gobierno central, ciudad de Shanghai.

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Y en esta zona es donde desde hace casi un milenio se habla de forma continua la lengua de Wu. Las notables diferencias entre sus hablas son evidentes en un solo golpe de voz, y Shanghai por ser tan rara ha desarrollado un, esta vez sí, dialecto, que puede asombrar a los que se den cuenta de la diferencia con la forma de hablar de su más cercana prima hermana mayor Suzhou.

La razón la he encontrado al ser ilustrado de que la joven Shanghai se pobló hace un siglo por los habitantes de las ciudades de Shaoxing y Ningbo, y allí y allá sí podemos encontrar los dos wu dialectos de los que nace lo que hoy conocemos como la babla parlante o hua de Shanghai.

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O dicho de otro modo, hay que viajar unos 200 kilómetros para encontrar a alguien que a nongho responda con algo similar, –Nonghe shanghaining– respondió el vendedor de tabaco de la bella Ningbo.

Pausemos un momento, para recordar que el nombre correcto de la lengua de Hu es shang4hai3xian2hua4.

Y con esta pausa damos por terminada la lección teórica y practicamente estamos, sino preparados, al menos en condiciones de practicar las dicciones en la siguiente parte, práctica en carácter a la que he dado en llamar:

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Hablemos todos como lo hacen los viejos habitantes de la nueva Shanghai.

Pongamonos en situación, o como debería sonar su suya dicción. Delicioso sonido para cualquier paladar, que mejor ilustrar con este vídeo sabor shanghaihua.

¿Les ha gustado? Pues aun hay más. Siga leyendo para descubrirlo.

Para ser exactos, confieso la naturaleza inexacta de estas notaciones, pues academicamente he documentado que el sistema de transcripción fonótica de los sonidos del habla que hoy nos reúne es capaz de provocar desprendimientos de retina incluso en los versados en el pinyin. Tomese pues mis bocados en cursiva como una deliciosa deshabille y solo una somera, pero nunca basta, aproximación a unos sonidos que de todos modos aun no estais, todavía, preparados para reproducir.

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Además de que existen consonantes y vocales no pertinentes a los desarrollados por el habitual putonghua, el habla de Shanghai desarrolla un alambicado sistema de tonos continuos que distan muchos de ser similares a las singulares monadas con la que se expresan los comunes hablantes de la lengua común.

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El que tenga ojos para ver que vea. Quien tenga oidos para escuchar que en su cabeza escuche, este es el sistema tonal del habla de mi nuevo hogar. Quizás o no haga falta aclarar que los números corresponden a tono de voz, 1 es el bajo y 5 el más alto, el primer dígito corresponde al tono de entrada mientras que el segundo al cierre de la sílaba.

Aclaro que basome en nuestros queridos pinyines para crear esta shanghaihuanotación, el resto de los sonidos han de basarse en lo que llamaremos un suave español. 1

He dejado lo mas gracioso para el final, y es que no contentos con lo antes expuesto, los shanghaineses una tuerca de vuelta le dieron a su forma de hablar al decidir dividirla en tres ramas o escuelas nueva, vieja y ni fu ni fa. Pero todo esto me estoy dando cuenta que para más de una tacada podría dar, así que en nuevas entregas iré completando este raro serial en el que explicare con pelos y tonos todas las facetas de esta inextricable trinidad del hua.

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Y ya he dicho demasiado, practiquemos lo impracticable, o lo que es lo mismo la blaha de Haishang. Los siguientes ejemplo son una muestra con la que sin mucho esfuerzo, atento lector, podrá pasar por de las tres ramas sincrético excéntrico o triarticulado ning de Shanghai.

Nong´ho´va es como se dice ¿Qué tal estás?

Si hay confianza también puede usar nong´ve´chik´ku´lek´va? Que es lo mismo que preguntar al oyente si está o no está por comer la comida que a esas horas sea adecuado honrar.

Para viejos amigos a los que llevemos tiempo sin ver podemos saludar con un sang´yuoe´vak´ji o tanto tiempo sin verte por aquí.

Sigamos con esto, nong´gak´qiang´sen´ti´hao´va? es pregunta pertinente a la salud referente.

Otra saludante pregunta es en toda China la concerniente a la reciente actividad laboral. nong´zoe´jin´mang´va?

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Respuesta: ee´hao, vak´da´mang. nong´va? Vamos tirando, ¿Y tú en qué andas?

Ante las disyuntivas que los nativos irán cuestionando, la respuesta adecuada si es negativa es fa´la´se, si por el contrario está de acuerdo o muy de acuerdo las palabras mágicas son de nuevo tres: wu´la´se.

Si usa la china costumbre de hacerse el sueco el sabio dirá vek´sok´tek.

El atosigado que recurra a esta frase para librarse de paseo en motos, bolsos de marca o chainis girlfirends, vak´yao´song´dak´ak, ngu´si´ka´zou.

El viajero avispado conoce la buena costumbre de invitar a sentarse a cualquier laoban, le´le´zuo´a.

Disculpe caballero o señora se dice mo´ve´nong´lak, si lo que se desea es molestar.

Je suis desolee, sin embargo, no se dice de aquella manera, si no de está: ngu´lao´vak´hao´yi´si´aak.

Queda disculpado, repita conmigo vak´dak´ga´aak, vak´dak´ga´aak con beatífica sonrisa sobre su faz faz.

Hasta luego tse´hwe y gracias zha´zha

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1 Vease mi primera entrada en el blog, queridos míos, para una explicación de la manera en que debe pronunciarse cada pinyin.

Querido blog.

Hoy te hablaré de los nombres de Shanghai.

¿Cómo que qué que nombres?

¿Acaso desconoces, oh mi blog, que la bella Shanghai no solo es famosa por muchas otras cosas bellas, si no que además lo es por sus bellos nombres?

Eso no esta bién ,no señor, sed  tan amables mis queridos, de convenir en que me solace en tratar de deleitaros, explicando aquí en extensión e intensión los nombres, pues tiene varios, de la ciudad en la que vivo. Cultivando mi blog y cultivandoos a vosotros, si se me permite expresarlo en estos terminos, en estas sucias palabras que me impiden acariciar vuestras almas de hortalizas llenas de pepitas.

El dao, que es el camino, nos da a conocer que el uno engendra al dos y que el uno es del dos como el dos lo es del tres. Pero son los nombres de Shanghai cuatro y no tres .

Y sin más dilación.

Primer nombre de Shanghai: Shanghai 上海.

Antiguamente, es decir hace mucho, mucho tiempo, lo que hoy conocemos como la más populosa urbe del orbe eran en todo lo que alcanza la vista sembrados y más sembrados, y entre sembrado y sembrado, pequeñas aldeas que hacían vida pequeño-aldeana, sencilla, pequeña y rural.

Una de ellas, conocida como Shanghai, habría por ser la más pujante, de ser la que se convertiría en el núcleo sobre el que se desarrollaría la ciudad amurallada de Shanghai, semilla de donde hoy vivimos.

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La flor floreció  donde hoy se situan los jardines Yu1, el templo de los dioses de la ciudad y el templo de Confucio. Es decir, al sur del Bund. De aquella muralla se conserva hoy una pequeña parte. Pequeña parte que se puede visitar, como se puede visitar el  pequeño templo daoísta a ella adjunto.

Quien tuviera curiosidad por comprobar lo pequeño que este templo es, facilmente podría hacerlo, dirigiendose justo detrás del famoso mercado de grillos, peces y otros bichos situado en Xizang Nan lu (calle Tibet sur en nuestro idioma). Citado mercado tiene enfrente otro mercado, especializado en antiguedades falsas, que también merecería vuestra visita. Cerca , muy cerca, en los alrededores del templo de Confucio, se situa aún otro mercado, en esta ocasión de japonesaditas. Ver a la chavalada china en pleno delirio consumista y comer los mejores xiaolongbao de todo Shanghai son sus dos principales atractivos.

Dentro de la misma zona, esta vez en las calles que rodean al primero de los citados mercados, dispondreis de una concentración de pequeños restaurantes y puestos de comida en la que que se pueden degustar, entre otras cosas deliciosas, los mejillones más grandes del mundo. Tan grandes que no casi no caben en los pequeños restaurantes de grandes.

Haceos un favor con esta excursión y pasad con ella el perfecto día Shanghai.

Recuerden, Xizang Nan lu en sus 400s y pico está el mercado de grillos, peces y otros bichos, saliendo desde la Plaza del Pueblo y yendo hacia el más alla o si no buscando en los alrededores del metro Laoximen, que en chino significa vieja puerta del Oeste, por si os lo preguntais.

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Antes de que llegaran los laowais culogordos, esta ciudad era pequeñita, pequeñita, comparada con Nanjing, Suzhou y Hangzhou, apenas una cagada de oveja. Los antiguos shanghaineses y su ciudad eran conocidos por su producción de sal y su pescado y su marisco. Sus platos típicos de la cocina local2 son mis testigos, en ellos es habitual encontrar encurtidos y su pescado y su marisco, destacando el cangrejo peludo como su más famoso ingrediente. De exquisito sabor y suave carne que se derrite en tu boca y la llena de sabor, sabor a mar o sabor a algo parecido. O sabor a yodo, como dirían otros, que gustan del sabor a yodo y de degustar, tras sus comidas, una copita de betadine, que mejor digestivo de ayodado sabor ¿no?

Recordad, cangrejo peludo, mao2xie4 en chino mandarín.

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Y esto tiene mucha  relación con el tema que hoy nos reune, querido blog. Los antiguos shanghaineses eran pescadores y todos los días se iban a pescar y cuando abandonaban su casita lo hacían con un shanghe, que quiere decir literalmente subo al mar, Shanghe, no por casualidad, es como se dice Shanghai en shanghaines.

Segundo nombre de Shanghai: Haishang 海上.

Alguien debió pensar que voy a pescar no era el nombre más poético para la más poética de las ciudades y descubrió que, con una simple inversión de caracteres se podía convertir en sobre el mar ¿No es maravilloso el chino? De tal manera que alguna vez podreis ver 海上 u oir Haishang. Por ejemplo, en el documental que sigue a James Ballard por la ciudad de su infancia.

Luego, más adelante, habrían de llegar gentes barbaras y malolientes de más alla del mar, los franceses. Y decidirían apelar a nuestra querida Shanghaihaishang con nombres que ellos creían poéticos y evocadores de mares lejanos y bisutería barata. Pasare sobre el tema de puntillas, o mejor, no pasare en absoluto, que es lo mismo que pasar totalmente.

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Tercer nombre de Shanghai: Hu 沪.

Aún más antiguamente, es decir hace mucho, mucho, mucho tiempo, los aquí habitantes ya se dedicaban a pescar. Uno de sus métodos era usar una jaula de bambú, en la que el pez podía entrar pero de la que no podía salir. El nombre de esta jaula era 沪, y el nombre de esta jaula pasó a convertirse en el nombre de toda la zona donde se utilizaba, es decir el del de hace mucho, mucho, mucho tiempo aquí.

Hu es una jaula de bambú en la que se puede entrar pero no se puede salir, y aunque Shanghaihaishanghu no está hecha de bambú, para que los que sepan ver vean, se nos recuerda cada día este segundo, tercer o primer signicado de aquel significante.

En las trampas para moscas y mosquitos, que siguen funcionando con el mismo principio que aquellas jaulas.

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En las matrículas de los coches,  沪 es el distintivo que en ellas distingue a los matriculados aquí. Y sin duda los atascos de las 8 saben diferente cuando miras  y sabes lo que los antiguos ya vieron.

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A quien de esto se olvide, sus habitantes se lo recordaran, pues ellos sí recuerdan que pescadores, siguen siendo pescadores, a veces de peces, pero no solo de ellos. Y su aparente apatía solo es paciencia de pescador y el efecto de la concentración de sangre en las sinapsis encargadas de tramar como aliviar la pesada carga de vuestro dinero, que es al fin y al cabo, el principal objetivo de su pesca. Maravillosa, maravillosa ciudad y maravillosas gentes, transparentes y turbias a la vez.

Hu yo te saludo.

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Cuarto nombre de Shanghai: Shen 申

Aun aún más antiguamente, es decir hace mucho, mucho, mucho, mucho tiempo, los ya pescadores de lo que daré a llamar el centro del mundo, por ser donde yo vivo, no vivían en aldeas, sino que lo hacían en villorrios.

China no era entonces un país de países, como diría el pablo exterminador.

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Mi pequeño homage to Spain and to Gimp, los dos me provocan similares sentimientos.

China no era entonces un estado plurinacional, no, si no que estaba formada por muchas unidades de destino en lo universal, unidas a ratos por el dominio de alguna de ellas, pero la mayor parte del tiempo divididas y guerreantes entre si.

Es lo que se conoce como el periodo de primavera y otoño, que bonito, y periodo de los estados en guerra. En aquellos tiempo, aquellos villorios formaron parte del reino de Wu. Hasta que el reino de Yue invadió al de Wu y formaron parte del reino de Yue. Hasta que el reino de Chu destruyó al de Yue y pasaron a formar parte del reino de Chu. Este Chu, además de ser el reino con mi nombre favorito entre todos los nombres de reino, era un Wu revisitado.

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Por eso siempre se ha considerado a Shanghaihaishanghushen y partes de sus dos provincias limítrofes de Jiangsu y Zhejiang como un conjunto continente de los hijos, nietos, bisnientos y tataranietos del reino de Wu, parlantes todos de una misma lengua, la lengua de Wu. Wueyu, como la llaman los shanghaineses,  que es una entelequia si lo comparamos con las lenguas vernáculas de nuestro país de países. Ya que sin órgano regulador que la regule, dos dialectos de la misma lengua de Wu como el Shanghaines y el Suzhounes  se convierten en mutuamente ininteligibles, ya desde el momento de un saludo que sería sin duda tal cual como, Nong hao Don Pepito, Ne hai Don Jose.

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Divide que te divide, estos reinos se dividían en feudos. Uno de ellos, que se extendía desde Suzhou hasta llegar sobre el mar era llamado Shen. Dando por conocido que este Shen era dependiente de Suzhou, capital del reino de Wu  y por tanto el más preciado de los feudos del reino, daré por cerrado y explicado todo lo que necesitais saber por ahora del origen de éste, el más antiguo de los nombres de Shanghaihaishanghushen.

Repetid conmigo, Shanghai, Haishang, Hu y Shen, del dao sale el uno, y del uno, el dos y el tres.

Y aunque seguramente, aún me quedan nombres por descubrir, aún no los he descubierto, pero si los descubriera, mi querido blog, tú serás el segundo en saberlo. Y como ahora aún no los se, solo me queda despedirme a la shanghainesa.

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Nongmin Zewei!

1 Estas son las arenas movedizas preferidas para que cualquier recien llegado o no tan recien llegado pero aún no socializado meta la pata hasta el fondo, sí ganaros una buena mirada de desprecio es el que os antoja en un momento dado, solo teneis que decir en voz alta y clara yu yuan gardens, el equivalente a decir museo del Prado museum, para que os hagais una idea.

2 Ese es el nombre con el que es conocida en cualquier lugar del mundo la gastronomía de Shanghai, comida local. Los shanghaineses, segun fuentes consultadas por Lailolai, son un poquito chovinistas, y este y otros detalles como que cualquiera no nacido en su ciudad es considerado por ellos un paleto, nos lo parecen confirmar.

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El Vórtice del Mal es un sitio enorme, limpísimo, laberíntico y totalmente sobreiluminado. Consta de dos edificios unidos por una pasarela, varias escaleras mecánicas y seis plantas llenas de tiendas de ropa, cositas de regalo y restaurantes diversos. Es muy fácil perderse, al menos a mi me lo resulta, aunque la horda de jovencitas que se mueven por allí cogidas del brazo y soltando risitas, parece saber perfectamente de donde viene y a donde va y eso lo hace todo un poco más desconcertante de lo que debería. Tarde casi una hora en llegar a la tienda de lencería numero 2.

Después de la experiencia no cimmeria en la tienda número 1, el fiasco del examen y la caminata en el Vórtice no estaba precisamente en mi mejor momento. Me sentía como un topillo cegado por las luces quirúrgicas del Vórtice, desorientado, sudoroso y agotado, con los ojos como platos y agarrada penosamente a mi brick de leche pasteurizada. Me introduje en la tienda sin demasiadas esperanzas e intentando pasar desapercibida.

Esto por supuesto, es una estupidez. Haga lo que haga aquí canto más que un pulpo en un garaje y además la tienda estaba vacía, así que llamaba bastante la atención. Las cuatro dependientas de la tienda, sonrientes y uniformadas de rosa, me fueron rodeando estratégicamente en cuanto puse un pie dentro.

Para que os hagáis una idea, el sitio recordaba un montón a las escenas de abducción de las películas: blanco inmaculado, luz desconcertante y un montón de sujetadores y culottes flotando ante mis ojos como alzados por una mano invisible (en realidad eran soportes transparentes, pero la luz intensa los hacía casi imperceptibles). Daba un poco de miedo.

En uno de los laterales de la tienda había unos cuantos sujetadores aceptables (de algodón, lisos) con un cartel encima que ponía “16” y me dirigí hacia allí intentando evitar el contacto visual con las dependientas, que me rondaban como chacales hambrientos. La talla más pequeña era una 60B, la más grande una 85B. Suspiré y me dirigía a una de las dependientas con gesto esperanzado y sonriente y el móvil en la mano:

– Zhe ke 95B?

– …

Se me quedó mirando como si le hubiese preguntado si vendían unicornios, y negó con la cabeza casi ofendida. Me hizo con la mano el gesto internacional de espera, espera… se dirigió hacia el otro lado de la tienda y desplegó ante mis ojos el Sujetador Más Feo Jamás Creado.

En serio, era una cosa horrible: emballenado, enorme, de color carne y negro, con doble capa de encajes y un lacito rematado con un brillante falso entre las dos copas. Un producto de una mente enferma, un hijo lencero y desquiciado de Los Señores del Acero y las Chicas de Oro, un auténtico horror.

Y allí estaba la dependienta de rosa, expectante, con aquel espanto entre las manos y la sonrisa profesional congelada en el rostro. Piensa, piensa tia, tienes que salir de aquí, antes de que te pongan el chip de rastreo y te encasqueten La Abominación en una bolsita de cartón. Que a ti las figuras uniformadas te imponen mucho y ya sabemos todos como acaban estas cosas.

– Estoooo…. Wo zou ATM machine ok?

– Kei, kei, ATM Machine

Y ante mi sorpresa, una de las dependientas abductoras insistió en acompañarme al cajero automático, dinamitando toda posibilidad de huida. Fue sonriendo todo el camino y haciendo bueno aquello de “con mano de hierro en guante de seda”, que tan bien describe a los oligarcas sudamericanos y xipanyoles.

A la vuelta del cajero ya me había dado por vencida y me había resignado a comprar El Horror. Esto era un cástigo de Crom por lo del templo taoísta, sin duda. Figuras de autoridad, centros comerciales y lencería suicida, estaba todo clarísimo. Malditos paganos, no-barbaros, no vuelvo a pisar un templo de estos, lo juro.

Ya en la tienda, hice otro patético esfuerzo por huir. No muy convencida, señalé El Innombrable y pregunté:

– Hei?

No, negro no tenían. Solo rojo, combo carne/negro y morado. Señalé el morado hundida en la miseria, ya totalmente resignada.

– Kei… 95B?

Me miro de arriba abajo y sacó la cinta métrica. Subí los brazos, hizo un par de mediciones sobre y sub mamarias y me dijo, o eso creo, que de 95B nada de nada.

– SI, SI 95B!!!!!

Bastante tenía con tener que comprarme aquella cosa horrible, como para que encima me diesen un sujetador pequeño, o Crom no lo quiera, todavía más grande, que bastante tenemos con lo que tenemos. Me pasó la 95B no muy convencida y me metí en el probador, para asegurarme.

A los dos minutos justos, cuando me acababa de quitar el jersey y la camiseta del Metal Gear, se abrió la puerta de par en par con dos dependientas detrás. No creáis que la cerraron apresuradas diciendo “huy perdona” ni nada de eso. Entraron en el probador y me abrocharon ellas mismas el sujetador. Me intriga sobremanera saber que harán en las tiendas de ropa interior de caballero.

Efectivamente no era mi talla. La medida sobremamaria era correcta, pero la submamaria no y las copas se me clavaban en los sobacos. Me lo quitaron, y allí me quede, en tetas, mientras parloteaban entre ellas. Cerraron la puerta y estuve unos minutos esperando un Innombrable Abismo de mi talla exacta.

No me da vergüenza que me vean desnuda, hago topless sin problemas y me gustan las playas nudistas, pero normalmente cuando alguien me ve sin ropa es porque yo he decidido quitármela. La experiencia de verme vestida y desvestida por desconocidas uniformadas era algo totalmente nuevo para mi, para nada desagradable pero desde luego un tanto extraño. Los caminos de Crom son inescrutables.

Al rato volvieron otras dos dependientas distintas con un Espanto Infernal que ahora si, se ajustaba como un guante. Se reían mucho y sospecho que se estaban turnando para ver de cerca unos lechoncitos laowais bien puestos y desafiantes, talla exacta 90C y os confesaré que me hizo mucha gracia y hasta ilusión. Hay veces que la vanidad me puede completamente.

El caso es que a los dos o tres días tuve que volver al Carrefour del Vórtice a por aceite y le estuve echando un vistazo a la sección de lencería. Allí encontré el reverso tenebroso del Abismo: un sujetador de mi talla, blanco, con el corte exacto de los que llevaban las tipas de la Sección Femenina en la posguerra española. Como solo costaba 5 yuanes, me lo compré muerta de risa, así que ahora tengo no uno, sino dos sujetadores chinos a cual más feo: El Espanto Acorazado, que puedo usar sin problemas para parar las pelotas de goma de las manifestaciones, si algún día vuelvo a Madrid; y el Abismo Light, que haría las delicias de cualquier revisionista de la Guerra Civil que se precie. Bien por mí.

He aprendido a decir esperar y jubilado feliz

Esperar: 等待/Děngdài/tengtai

Jubilado feliz: 高兴退休/Gāoxìng Tuìxiū/ caotsing thuisiu

Bueno, ya me han entregado los resultados del examen médico, que es el papelajo que me faltaba para poder matricularme en la Universidad y empezar una versión de Revenge of the Nerds protagonizada por un montón de laowais culogordo.

Conste que lo de culogordo lo digo porque en comparación con los chinos, cualquier laowai (menos coreanos y japoneses) tiene el pandero como una hormigonera. Yo por ejemplo, soy casi tan grande como dos chinas normales puestas una encima de la otra, obviando la barriga cervecera, a su lado parezco Xena. Comprarse ropa fuera de un Vórtice del Mal va a ser una fiesta, me temo.

Los chinos, además de pequeños, son rápidos como el viento, sobre todo para localizar asientos libres en el metro. Sospecho que también tienen una fuerza sobrehumana, sobre todo las señoras mayores.

Puedo comunicaros con orgullo que no tengo ninguna de estas enfermedades: SIDA, hepatitis, tuberculosis, lepra, cólera, malaria, fiebre amarilla, polio, fiebre reincidente, fiebre tifoidea ni peste negra. Si habéis compartido vasos conmigo alguna vez podéis estar tranquilos, que peste negra no tenéis, al menos por mi culpa. Me intriga saber de todas formas como se las podría arreglar un leproso para colarse en China.

Eso sí, mis ojos son “abnormal”. Me imagino que se refieren a que veo menos que un gato de escayola, no a la mirada alucinada que se me ha puesto desde que vivo aquí y flipo con todo.

El examen médico fue, con diferencia, el mas rápido que me han hecho en mi vida. En menos de una hora me hicieron una placa de tórax, una ecografía, una revisión de la vista, otra de los oídos, me sacaron sangre, me auscultaron y me midieron la presión sanguínea y la frecuencia cardiaca. Lo que más tiempo llevaba era rellenar los papeles y hacer la cola de admisión junto a otros 20 laowais culogordo.

El sistema era, ya os digo, muy rápido, y a pesar aquel eructo atronador cual sirena de barco de la enfermera numero 4, yo diría que muy profesional. Te pedían que te desnudases de cintura para arriba, te daban una bata muy guay rollo samurai y hala, a hacer pruebas medicas a toda velocidad.

Recordaba bastante al Show de Benny Hill, sobre todo porque cuando me estaba cambiando, se me olvido cerrar la puerta con pestillo y a un chico coreano que intentó entrar casi le da algo al verme allí con la bata a medio abrochar. Cada vez que nos cruzábamos por el pasillo a carrera limpia yo le guiñaba un ojo, al más puro estilo Benny, y el pobre hombre se quería morir.

He aprendido a decir azucar, frio, caliente, picante y desmaquillador para ojos con vitamina E

Azucar:糖/Táng/ thang
Frio (helado): 冰/Bīng/ ping-pingda
Caliente: 热/Rè/ Rue (con erre suave) – ruenda
Picante; 辣/Là/ la-lada
Desmaquillador de ojos con vitamina e: 眼的卸妆同E维生素 / Yǎn de xièzhuāng tóng E wéishēngsù / Ian te siezhuang thong E ueishengsu

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