El concierto del grupo numero 1 acababa de terminar, y antes de que sus secuaces dejasen de aplaudir y gritar uoouooo, y a Pablo le diese tiempo a tirar al cenicero la rodaja de limón (de casi un dedo de ancho) de su copa de juguete, un ruido sobrecogedor, agudo y penetrante lleno completamente la sala. Aquello sonaba como si Dios tuviese un accidente de tráfico, era tremendo. No había nadie en el escenario y la gente empezaba a levantarse, los nihilistas alemanes parecían entusiasmados. Como desde nuestro asiento no se veía nada, decidimos acercarnos disimuladamente a las primeras filas a ver qué es lo que producía aquel sonido inquietante y potentísimo, que no se parecía a nada que yo haya escuchado antes, dentro o fuera de un concierto.

Delante del escenario, a la altura del publico, había un tipo con el torso desnudo, tatuajes borrosos y desperdigados y una capucha de verdugo azul empapada en sudor, con una barra metálica en las manos. Daba unos berridos escalofriantes en chino y golpeaba la barra contra una mesa de ikea llena de lo que parecían pedales de distorsión para guitarra eléctrica conectados entre si. En conjunto, entre la capucha, la distorsión eléctrica furibunda de la barra y los pedales y los gritos enloquecidos, aquello parecía un caso claro de posesión demoniaca, recordaba un montón a algunas escenas de David Lynch.

En un momento dado paro de tocar y en la sala se hizo un silencio sepulcral, ni risitas, ni cuchicheos, ni clics de mechero, ni absolutamente nada. En menos de cinco minutos el muy cabrón tenia al público en el bolsillo, totalmente absorto (no era para menos con la que estaba liando). Después de la pausa, y de hacer un par de ajustes en los pedales, soltó lo que parecían un par de barbaridades obscenas en chino y continuo con su baile frenético y su show alucinado, tocando todavía mas alto y golpeando la mesa con autentica furia (parece que los chinos tienen algo personal contra las mesas de ikea, que espero averiguar más adelante). Cuando termino, ni siquiera se quedo a escuchar los aplausos, solo se quito la capucha, dijo adiós y se marcho directamente al camerino. La mesa parecía ligeramente despanzurrada y sin ninguna solidez, como si estuviese hecha de cartón.

Se llama Torturing Nurse,es de Shanghai, tiene pagina de facebook y varios discos editados con otros grupos. Os animo a echarle un vistazo, que el hombre es una máquina.

Después de aquella maravilla (que no duro más de un cuarto de hora) ya no me dolía la cabeza y hasta empezaba a sabernos bien la ginebra de imitación. Vimos como dos tipos un poco calvos, de unos treintaytantos, con mochilas negras y aspecto anglosajón se metían discretamente en el camerino. Parecía que las cabras eléctricas iban a seguir soñando, así que nos animamos a pedir otras dos, mientras comentábamos la jugada y le echábamos un vistazo al público. Los integrantes y secuaces del grupo numero uno parecían algo superados por las circunstancias (no me sorprende porque aquel tipo encapuchado se los había comido vivos), daban un poco de pena; los nihilistas alemanes sonreían abiertamente y gesticulaban con las manos y la chica rusa tenia, literalmente, un ojo más grande que el otro y le daba sorbitos, pensativa, a una botella de cerveza.

Los treintañeros anglosajones, (que tenían pinta de empleados de banca de vacaciones, o de profesores de secundaria, sobre todo el mas calvo de los dos), se situaron uno frente al otro en el escenario delante de dos mesas, una blanca y otra negra, llenas de chismes electrónicos, con sendas pintas de cerveza en la mano y empezaron a tocar.

Sonaban muy bien, una especie de tecno industrial y juguetón, muy relajado y elegante, pero enérgico. De vez en cuando, el supuesto empleado de banca hacia un par de ruidos guturales de lo mas armónico, metiéndose prácticamente el micro en la boca,  ajustaban sus chismes de DJ y cambiaban ligeramente la base titimica. Ya os digo que yo no tengo ni idea de música experimental, ni de noise, ni de electrónica, pero se notaba que sabían lo que hacían, y sobre todo, que se divertían haciéndolo (que es algo que me encanta ver cuando voy a un concierto, un músico divirtiéndose tiene algo contagioso). Se reían entre ellos, bebían tranquilamente sus pintas y de vez en cuando le echaban una mirada de reojo a los asistentes. Un tipo chino roncaba despreocupado en primera fila, el fiera de la capucha charlaba con su novia, los nihilistas se bebían sus cervezas y nosotros estábamos encantados al pie del escenario, felicitándonos por haber venido y comentando (Pablo, no yo) que recordaban un poco a Godflesh.

Cuando terminaron, felicitamos al chico de la capucha por el concierto, un chaval muy agradable, (siempre me sorprende que la gente que hace punk, música industrial y comic políticamente incorrecto suele ser muy simpática, como Miguel Ángel Martin o Javi Guerrero, que son encantadores, y sin embargo los que se dedican a una estética mas blanda o a música pop suelen pecar de bordes y resabiados).  Pablo se acerco a hablar con los dos anglosajones (que se llaman Cloud Choir, no tienen facebook, son de Nueva Jersey y también os recomiendo) pero yo estaba algo afectada por los mini Gin tonic de imitación y me dio un poco de vergüenza hablar con ellos. Ahora me arrepiento, porque parecían bastante simpáticos.

Y nos volvimos a casa, un poco borrachos y bastante contentos con la experiencia. Fue muy agradable no sentirse totalmente analfabeto durante un par de horas y descubrir nuevos estilos musicales. Volveremos al 696, pero no pediremos copas.

He aprendido a decir eyeliner y quiero activar mi tarjeta telefónica.

eyeliner: 眼线/Yǎnxiàn/Iansian
quiero activar mi tarjeta telefónica/ 我想激活我的电话卡/Wǒ yào jīhuó wǒ de diànhuàkǎ/Uoo iao iihuo uoo te dianhuaka

Anuncios