Como recién llegada, hay dos cosas de la vida en China que me llaman muchísimo la atención. Una es el sincretismo cultural salvaje y totalmente exento de ironía (con resultados de lo mas surrealistas), otra es el tremendo horror vacui con que la gente aquí se enfrenta a la vida cotidiana, en concreto a las influencias culturales extranjeras. Me explico.

La semana pasada se celebraba la Fiesta Nacional, y Shanghai estaba lleno de lámparas rojas, banderitas comunistas, vendedores de chucherías, orejas luminosas de conejo, etc. Dando un paseo, vimos una feria de atracciones con sus caballitos, sus sillas voladoras, sus coches de choque… todo al más puro estilo celtibérico.

Una de las atracciones, destinada a niños muy pequeños, era una especie de trenecito safari con pistolas de luz. El circuito rodeaba una jungla de plástico llena de animales vagamente africanos, con una diana a la que había que acertar mientras el tren se movía. Uno de los animales a disparar era un pingüino, el otro era Dumbo.

Ayer me decidí a probar en un puesto callejero, lo que a falta de una definición mejor voy a llamar Antisushi (aunque lo correcto sería llamarlo antimaki). Por lo poco que se de comida japonesa, toda la idea de sushi, makirolls, etc, gira en torno a una delicado equilibrio de sabores y texturas perfectamente coordinados, podríamos decir que es una comida casi minimalista. Los ingredientes del antisushi eran los siguientes: alga nori, arroz, lechuga, maíz, kimchi coreano, un huevo frito, bacon, un tranchete, un pescado de aspecto repugnante y sabor delicioso, mayonesa y ketchup.

Tardaron en hacerlo menos de 3 minutos, y todo hay que decirlo, estaba bastante bueno.

He aprendido a decir perdone, cafe con leche y auricular con microfono.

Perdone? (de disculpe, no de lo siento): Qǐngwèn/请问/Chinguen
Cafe con leche: Ná tiě kāfēi/拿铁咖啡/natie kafei
Auricular con microfono: Ěrjī Màikèfēng/耳机麦克风/ erchi maikefen

Anuncios